“El fracaso más grande es nunca haberlo intentado”

Jueves 25 de Febrero del 2010

En esta vida, siempre se quiere triunfar. Pero los resultados no son siempre positivos; el éxito y el fracaso están unidos e interrelacionados entre si.

Lo más importante (y complicado a la vez) es saber asumir los fracasos y aprender la lección de los mismos, para que ayuden a evolucionar.

Hay muchos que se sienten desdichados porque no consiguen el éxito a la primera. Pero llegar a la meta con rapidez hace no saber valorar lo conseguido, lo que provoca un estancamiento y acomodarse, sin intentar avanzar más. Estas personas que triunfan pronto son muy reacias al cambio, quedándose ancladas en las mismas rutinas.

Los fracasos son avisos de que debéis cambiar cosas y seguir intentándolo. Si sabéis ver más allá de la desilusión inicial, los obstáculos permitirán darse cuenta de vuestras limitaciones para aprender a convertirlas en virtudes que hagan que rectifiquéis el camino equivocado que llevabais hasta ese momento.

El aprendizaje conlleva ir puliéndose a través de un proceso que a cada uno le lleva su tiempo. La cuestión es no cejar en el empeño y seguir intentándolo. La constancia, tarde o temprano, tiene premio. No olvidéis un viejo proverbio chino que dice que “El fracaso más grande es nunca haberlo intentado.”

Lo peor que podéis hacer al fracasar es autocompadecerse.  Debéis de aprender de ese fracaso pero mirando ya hacia el futuro. Dando vueltas al pasado no se saca nada más que agotar el tiempo y perder oportunidades.

Tenéis que ser fuertes y positivos; no ayudará tener actitudes destructivas como “soy un desastres”, “no valgo para nada” “no tengo suerte”; este tipo de pensamientos no solucionan nada porque hacen que vosotros mismos os lo creáis y viváis en la agonía constante que os lleva a la desesperación más absoluta.

El habituarnos a convivir con el fracaso hay que hacerlo desde que somos niños y muchos os preguntareis ¿quién debe hacérselo ver a los más pequeños?

Pues los primeros que debéis habituar a vuestros hijos a que las cosas no son fáciles sois vosotros mismos, preparándoles para la realidad; ocultárselo no va a hacer más que perjudicarles a que se den de bruces con los problemas y la diferencia nos la marca el saberlos asumir y superar o no.

Hay que ayudarles a que comprendan la diferencia entre lo que les gustaría ser (todos inicialmente nos tenemos idealizados) y lo que somos en realidad, aceptándonos tal y como somos. La diversidad es lo que caracteriza al ser humano y cada uno tenemos unas cosas mejores y otras peores.

De la misma forma debemos mostrar a los más pequeños a saber solucionar las cosas por ellos mismo, apoyándoles pero dejando que intenten buscarse ellos la vida para que se hagan fuertes.

Para que entendáis lo que digo me quedo con una magnifica frase del celebre francés Louis Pasteur que dijo “No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas”

El saber caeros y levantaros una y otra vez con más fuerza que la vez anterior es un valor que debéis saber potenciar y usarlo en vuestro beneficio; no todo el mundo sabe hacerlo y esto os hará más aptos para recorrer el paseo hasta la meta.  Pensad por ejemplo cuando mucha gente estáis constantemente preguntando ¿Hemos llegado ya? ¿Lo hemos conseguido al fin? No os dais cuenta de que lo de menos es cuando se consigue o llega, sino que lo realmente importante es el llegar y conseguirlo, disfrutando de ello por el trabajo bien hecho a lo largo del proceso de evolución en el que muchos se habrán quedado por no haber sabido vencer a su principal enemigo: ellos mismos.

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo

Formularios Entrevistas de salida

Martes 23 de Febrero del 2010

Como ya he comentado en muchas ocasiones, lo más valioso de las empresas son sus trabajadores. Sin ellos, estas no son nada.

La marcha de los trabajadores es más importante de lo que nos parece. Por eso, hay que investigarlo. Por ejemplo, en épocas de recesión económica como la que vivimos hay mucho menos movimiento, porque las prioridades de los trabajadores cambian; ahora mismo, con tener un trabajo ya se pueden dar por cantos en los dientes y aguantan, a pesar de no estar contentos, a que la situación mejore y vuelva a reactivarse el mercado.

Pero no sólo debemos actuar ahora. Es un tema a tratar siempre. No obstante, será más beneficioso hacer el análisis cuando el mercado laboral esté activo. Si en momentos de bonanza económica, hay mucha rotación de personal en sus plantillas es significativo de que algo no va bien en la empresa. Rotación, siempre va a haber algo de rotación, por que siempre va a haber quien quiera cambiar de empleo, por varias razones. Lo que no es normal es que en una compañía haya un porcentaje de rotación del 40% por ejemplo y se queden tan tranquilas las cúpulas de esas compañías, aduciendo que todas las empresas de su sector están igual; las demás os tienen que dar igual y preocuparos por la vuestra.

Lógicamente hay que intentar retener al personal que decide abandonar las compañías por su propia decisión porque ha encontrado otro trabajo que considera mejor o porque el trabajo que tiene en vuestra compañía no es lo que quiere y ya se planteará donde trabajar más adelante.

Eso sí, para poder hacer una retención efectiva, previamente hay que saber a ciencia cierta los motivos o razones porque se van los trabajadores de la compañía, para poder ponerle remedio.

Así que los formularios de entrevista de salida son vitales para que las empresas conozcan por qué os dejan. Lógicamente, hay que garantizar la confidencialidad de los datos para evitar filtraciones de información.

Se puede definir la entrevista de salida como “una herramienta que nos va permitir conocer qué disgusta a cada trabajador de la compañía y por la razón que le ha llevado a irse. Con las respuestas, se pueden sacar porcentajes globales de qué políticas o aspectos han mejorar de forma mayoritaria por vuestros principales clientes, “los trabajadores”

¿Para que sirve? Yo diría que para muchas cosas, siempre que la información se use de forma adecuada, analizándola y sacando conclusiones que ayuden a mejorar determinadas cosas. Ayuda, por ejemplo, a detectar problemas en equipos de trabajo, descubrir lagunas de algunos superiores o responsables, carencias en políticas, mal planteamiento de determinadas cosas, etc. Ayudan a darse cuenta también que se ha desperdiciado el potencial de determinadas personas por no hacer un adecuado seguimiento.

Eso sí, de nada sirve tener las entrevistas de salida si la cúpula directiva no es la principal impulsora de las mismas ni está dispuesta a conocer qué opinan los trabajadores ni por qué deciden irse. Hay veces que las personas no se dan cuenta de las cosas que hacen mal hasta que no se las muestran los demás. Si la empresa no está dispuesta a mejorar ninguna de las cosas que se detecten es mejor no hacer nada porque es una forma de hacer perder el tiempo a los trabajadores y jugar con sus expectativas.

Después, comienza la tarea importantísima de comunicación, que permitirá comprender a los trabajadores la finalidad que tienen estas formularios de salida, qué se van a hacer con los datos obtenidos para, así, poder contar con su participación sincera. De nada valdrá que se rellene de una forma políticamente correcta porque así, nunca se detectarán los fallos de la organización, desde el punto de vista del trabajador. No olvidéis que lo realmente importante es conocer lo que piensan. Los trabajadores necesitan, para participar con ganas, percibir que eso va a servir para algo y que. de esta forma. se podrá conseguir que otros compañeros no tomen el mismo camino que ellos porque se consigue cumplir sus expectativas.

Los formularios de entrevista de salida se pueden hacer de muchas formas sin ser unas mejores que otras. También hay que acoplarlo a la forma de cada empresa.

Yo creo que lo más correcto es elaborar un formulario con preguntas acotadas, tocando todas las políticas y aspectos (comunicación, retribución, planes de carrera, desarrollo profesional, ambiente de trabajo, puesto desempeñado, equipo de trabajo, superiores directos, horarios, conciliación vida laboral y profesional, incentivos, valores, tipo de organización, etc.) englobando cada apartado global una serie de preguntas con distintos ítems de los que cada trabajador seleccionará el que más le interese. Por ejemplo, para valorar la política comunicativa podríamos plantear varias preguntas como:

¿Qué te parece la comunicación ascendente?
¿Hay comunicación ascendente en la compañía?
¿Qué cambiarias de la comunicación ascendente?

Vemos que la misma pregunta se puede plantear de muchas formas y hay que elegir la más adecuada. Además, habría que preguntar también por otros aspectos de la comunicación (esto era sólo a nivel de ejemplo). Los ítems de respuesta puede ser numéricos o con frases o palabras cortas. También se pueden dejar las preguntas abiertas para contestar lo que cada uno quiera aunque esto, sino se hace controladamente, no sirve porque necesitamos que sean claros.

Una vez que deis el formulario a cada persona, antes de dejarle sólo para que lo rellene, dadle unos minutos para que lo lea y sino entiende alguna pregunta o apartado, que os lo pueda preguntar.

Además de rellenaros el formulario, yo aconsejo tener posteriormente una breve reunión con cada trabajador para poder matizar cada aspecto y que os queden claras las cosas para, posteriormente, adjuntar un breve informe con las conclusiones principales a la entrevista de salida. Es cuestión de tener clara la información necesaria y los formularios pecan de la impersonalidad que hacen que se escapen detalles perceptibles en un cara a cara distendido.

En muchas empresas surge la problemática de ¿Quién es el encargado de realizar estas cosas? Yo lo tengo claro: los departamentos de personal, porque tiene que ser el encargado de la gestión de las personas desde una perspectiva imparcial. Con las entrevistas de salida no hay que juzgar a cada trabajador ni opinar, porque vuestra opinión no importa sino la suya. Queremos averiguar qué se hace mal para intentar ponerle remedio y evitar que se vayan de la compañía las personas valiosas.

¿Qué hacer con los resultados? Pues hay que analizarlos y estar abierto a las críticas constructivas que van a ayudar a avanzar a vuestras compañías. De nada sirve que recopiléis esta información y la analicéis si, luego no se pretende tomar medidas que ayuden a mejorar poco a poco lo más necesario. Hay muchas empresas que opinan que no merece la pena prestar atención a los trabajadores que ya han decidido irse. Personalmente, pienso que ahí están equivocados porque pueden servir de mucha ayuda.

También habrá que seguir la evolución de cada trabajador porque si en un momento dado vemos un cambio de actitud por su parte, deberemos interceder para intentar ponerle remedio antes de que ya no tenga remedio. Es una labor de equipo que consiste en buscar lo mejor para los intereses de la compañía y no de los que la representan.

La antigüedad de la plantilla debe de servir de indicador para saber si la empresa es considerada por los trabajadores como un buen sitio para trabajar y desarrollar una carrera profesional o si, por el contrario, simplemente es un trampolín para conseguir experiencia y poder alcanzar un trabajo mejor.

Sean cuales sean los resultados de este indicador, está en vuestra mano el cambiar las cosas trabajando en ello poniendo empeño y esfuerzo por conseguir que vuestra empresa sea un sitio donde no sólo quieran continuar todos vuestros trabajadores sino que sea del interés de las personas que están en el mercado laboral y que están deseando en poder trabajar con vosotros. No lo olvidéis que es muy importante la imagen de vuestras empresas.

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Ascender el personal de la empresa en epocas de recesión

Martes 23 de Febrero del 2010

En épocas de recesión económica como la actual, las empresas se aprietan rigurosamente el cinturón y congelan las contrataciones hasta que amaine la tormenta y se puede reactivar poco a poco la actividad normal.

Pero es precisamente en estas épocas, cuando en muchas organizaciones surge la oportunidad profesional para los trabajadores que llevan tiempo en la misma y que hasta ahora habían pasado desapercibidos de cara a contar con ellos para puestos de mayor nivel dentro de la empresa. Siempre se había preferido fichar a alguien de fuera que venía recomendado o que tenía muy buena trayectoria en otras compañías y que estaba muy cotizado, sin pensar en la cantera interna. Esto no quiere decir que no fueran buenos sino que simplemente, a veces, uno no sabe valorar lo que tiene dentro.

La promoción interna en las empresas tiene que funcionar siempre porque es una forma de vincular a los trabajadores y de que vean que se les tiene en cuenta. Si después de mirar dentro, vemos que nadie encaja para el perfil requerido tendremos que ponernos a buscar fuera.

Lo que pasa es que desde la dirección se debe apoyar este tema, haciendo ver que es lo correcto. Porque hay veces que los dirigentes son los principales detractores de la promoción interna por propio desconocimiento. Esto es más fácil de lo que se piensa mucha gente y ahorra costes laborales de forma considerable.

Ahora mismo, es necesario que las personas que tenéis con vosotros arrimen el hombro más que nunca. Es más, suele ser preciso que muchos profesionales adquieran más responsabilidades de las que les corresponden y ejecuten durante un tiempo indeterminado dos roles distintos. Obviamente, este tipo de sacrificios no se pueden pedir a cualquiera y se necesita que sea personal de la casa que no tenga inconveniente en implicarse.

Esto será fácil cuando en épocas de bonanza económica se haya cuidado a los trabajadores y contado con ellos de igual manera porque ellos están para lo bueno y lo malo. Y no sólo para lo que le interese a la compañía. Los trabajadores se dan cuenta de las cosas, a pesar de que muchas veces no se les comunique todo, porque las empresas son “muy pequeñas” y todo trasciende antes o después.

Los programas de desarrollo profesional ayudan mucho para que los trabajadores sepan su recorrido dentro de la compañía en función de su potencial, aspiraciones y necesidades, siempre dentro de las posibilidades reales de cada organización.

No es muy coherente empezar a mirar en la empresa ahora que las cosas están difíciles, cuando esos trabajadores estaban ahí antes de la crisis y ya habían demostrado muchas cosas. El mirar hacia ellos conlleva no solo que se hagan cargo de nuevas responsabilidades, sino que, en muchas ocasiones, sigan haciendo las que hasta ahora realizaban.

Normalmente, no es sorprendente que estas personas no muestren entusiasmo en esta propuesta. Pero no la pueden rechazar, tal y como esta el mercado laboral ahora mismo. Tampoco sería una opción correcta despedir al que se niegue a aceptar esas nuevas responsabilidades que hace tiempo que deberían de haberle llegado.

Los trabajadores no son fichas de ajedrez a las que se pueda poner y quitar según os interese porque se dan cuenta de las cosas, a pesar de algunas organizaciones lo olviden con facilidad.

Las empresas que de forma habitual hayan cuidado a sus plantillas y contado con ellos desde el principio, sin valorar más lo que viene de fuera que lo que tienen dentro, posiblemente no tendrán problema en contar con el beneplácito de sus trabajadores para lo que precisen, porque habrán hecho bien sus deberes.

Sin embargo, a las empresas que hayan sido inflexibles, sin valorar lo que tenían, hasta que no les ha quedado más remedio, lo van a pasar mal porque las reglas del juego no funcionan así. Quizás ahora se salgan con la suya, sin embargo, abandonarán vuestro barco en el momento en el que tengan oportunidad vuestros trabajadores porque habéis hecho méritos para ello.

La promoción interna tiene que ser algo permanente, que fluya de forma natural y no algo esporádico a lo que se recurra cuando no queda más remedio según interese a los mismos de siempre.

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Curiosidades de los candidatos

Viernes 5 de Febrero del 2010

Si antes hablaba de las curiosidades de los departamentos de RRHH, me gustaría también hablar del otro lado y sus peculiaridades.

LOS CANDIDATOS: 

EL CANDIDATO COMODÓN: Hay candidatos que se inscriben a las ofertas de trabajo cumpliendo el perfil. La sorpresa viene cuando se les llama para citarle a las entrevistas y nunca les va bien, todo son pegas. Hay gente que, si la empresa está en un polígono industrial comienzan por decir “no tengo coche”; el representante de la empresa que les llama les dice ¿no tenéis otra forma de venir? Dándole la posibilidad de volverle a llamar para cuando se hayan podido organizar. El que algo quiere, algo le cuesta. Siempre hay formas de poder acudir, pedirle el favor a algún familiar o amigo de que os lleve, ver si hay alternativas de transporte público, cogerse un taxi… Algunos pretenden tener las entrevistas al lado de su casa.
 

EL CANDIDATO “HOY NO ME VA BIEN, MAÑANA TAMPOCO”: Hay quienes tienen una agenda de lo más apretada y no tienen tiempo para la entrevista: todo un calvario para fijar un día y una hora. Se supone que las empresas también dan suficiente flexibilidad y avisan con tiempo suficiente. Si que es cierto que existen, las menos, que te convocan esa tarde para la mañana siguiente. Aunque no siempre la flexibilidad es suficiente para el candidato. Yo lo tengo comprobado. Cuanto más flexible se es, peor. Imaginemos que la persona que llama a los candidatos  para citarles les dice “de lunes a viernes en este intervalo horario  ¿qué día le va bien?”. Siempre está el candidato que dice “¿no podría ser el sábado?”. Motivos habrá, está claro, sobretodo, si el candidato está en activo y el horario le coincide con su horario de trabajo. Es por eso, que siempre es recomendable intentar dar flexibilidad en cuanto a horarios, pues no todo el mundo puede salir fuera de horas de su trabajo. Pero si la oferta es atractiva, a veces, es preferible sacrificarse y sacar tiempo de donde sea, incluso, si fuera necesario, pidiendo un día de vacaciones/asuntos propios.

Yo entiendo que muchos candidatos pidan un poco de flexibilidad y predisposición de los entrevistadores a la hora de determinar día y hora para las entrevistas, con el fin de encontrar el consenso; sin embargo, uno no puede aceptar todas las excepciones porque entonces nunca acabaría el proceso de selección.

EL CANDIDATO AUSENTE: ¿Cuántas veces un entrevistador es flexible quedándose fuera de su horario para realizar las entrevistas a candidatos que no pueden en otro momento y estos ni aparecen a la hora acordada, ni por supuesto llaman? Simplemente, por educación y respeto a los demás, si algún candidato no puede asistir a la cita, sea cual sea la razón, tiene que llamar. Que en alguna empresa os hayan hecho esto a vosotros no quiere decir que vosotros os tengáis que comportar igualmente ni que todas las empresas sean iguales. No hay que confundir las cosas, por favor. Si, además, se toma la iniciativa de contactar a estos candidatos para ver por qué no han acudido, las respuestas son de lo más inaceptables: “Por que no he podido” y se quedan tan panchos. Cuando son varias las ocasiones en las que ocurre esto, muchos profesionales de selección se cierran en banda, pasando a ser inflexibles.

EL CANDIDATO “COMO PEDRO POR SU CASA”: La imagen es fundamental a la hora de presentarse en una empresa. Ya han pasado los tiempos en los que era necesario acudir con corbata y traje. Según qué perfiles, sigue siendo importante. Pero puedo decir, en mi experiencia como seleccionador, que he visto candidatos vestidos en chándal, con pantalón corto, camiseta y chancletas, con combinaciones de colores un tanto… arriesgadas. También está la versión “Fiebre de Sábado Noche”, como si fuesen de copas con sus amigos, con una imagen excesivamente informal. A las entrevistas de trabajo se debe ir vestido de forma adecuada, sin llamar la atención. Todo influye aunque os penséis que no y hay que seguir un protocolo, que se está flexibilizando bastante, pero con unos mínimos que muchas veces se sobrepasan.

EL CANDIDATO “RUMIANTE” : Aunque parezca mentira, muchos acuden a la entrevista mascando chicle durante toda la entrevista y hasta de vez en cuando hacen pompas pareciéndoles de lo más normal.

EL CANDIDATO “MOVISTAR” : ¿En cuántas entrevistas se lleva el teléfono móvil encendido, sonando en medio de una entrevista y respondiendo sin dudarlo? Vamos viva la educación y el sentido común. Quien llame, puede perfectamente esperar. Este tipo de cosas dicen mucho de vosotros porque si se comporta así en el proceso de selección, ¿de qué serán capaces una vez incorporado? No obstante, no creo que le den la oportunidad, al menos en esa empresa.

EL CANDIDATO “EN EL CASCARÓN”. Suelen ser candidatos jóvenes, que acuden a las entrevistas de trabajo acompañados de sus padres y madres, que van hasta la puerta de la empresa e incluso, pretenden entrar también en la entrevista. ¡Cómo va a ir sólo su hijo! Quizás sea la inexperiencia. Si se va a un proceso de selección acompañado, es recomendable que se esperen fuera. Causa mejor impresión.

EL CANDIDATO “¿TE ACUERDAS DE MÍ?”. Hay quienes quieren formar parte de una empresa concreta y se piensan que cuantas más veces envíen su candidatura más posibilidades tienen. La verdad es que no es así. Leído este comportamiento desde la empresa, no da buena imagen que cada mes o dos meses enviéis el CV a la misma empresa porque esto demuestra que no lleváis un control de dónde se manda la candidatura y que enviáis a todo lo que se “menea”. La desesperación no es buena compañera.

EL CANDIDATO “QUE NO SE LEE LA OFERTA”: ¿Para qué? Igual leyendo la oferta se enteran de lo que piden y se dan cuenta de que no cumplen los requisitos. Modo irónico en off. Recuerdo una vez en una de mis experiencias profesionales que insertamos una oferta de trabajo de auxiliar administrativo en los que uno de los requisitos imprescindibles era que los candidatos tuviesen un grado de discapacidad de al menos el 33% poniéndolo de forma destacada para que se viese. Bueno pues de los cientos de CV que recibimos sólo uno cumplía el requisito. Desgraciadamente, no cumplía los otros requisitos y tuvimos que optar por buscar a los candidatos acordes por otras vías. Si optabas por contactar con ellos y preguntarles que grado de minusvalía tenían y se mosqueaban diciendo que ellos no tenían ninguna discapacidad. Les decías que era requisito imprescindible y aun te porfiaban algunos que no lo ponía. Esto demuestra que muchos candidatos siguen sin leerse las ofertas de trabajo,  haciendo perder el tiempo y restándose puntos para sus futuras candidaturas.

EL CANDIDATO “PINOCHO” – Las mentiras, piadosas o reales, están siempre en toda entrevista. Pero aun cuando se opta a una entrevista, algunos optan por mentir a la hora de inscribirse, contestando a las preguntas que se hacen en la inscripción de forma errónea, sin percatarse de que en su CV pone todo lo contrario. Para estos “listillos” un comentario: estas candidaturas quedan inmediatamente desestimadas. Porque si se pide un Ingeniero técnico, se quiere un ingeniero técnico, no un psicólogo por decir algo. Y es algo más usual de lo que parece.

EL CANDIDATO “MERCENARIO”: Hay quien juega a varias bandas, negociando con varias empresas a la vez. Está claro que cada cual tiene que mirar por sus intereses, siempre y cuando no se maree a la otra parte. Cuando aceptáis una oferta tenéis que sopesar todo antes de tomar una decisión, poseyendo toda la información precisa y no decir un día antes de comenzar que ya no os interesa y luego a los días ver si es posible acceder a esa plaza. La falta de seriedad por parte de los candidatos es muy grande, desgraciadamente.

Como siempre, se pueden sacar más perfiles, pero no es cuestión de cansar. Creo que es momento de sacar las conclusiones de que los candidatos también se tienen que comportar de forma profesional, demostrando que saben lo que quieren y que saben estar a la altura de las circunstancias. No hay justificación alguno alegando que la otra parte, en ocasiones, os trató así, a pesar de que podáis tener razón.

Siempre lo digo. Trata al resto como te gustaría que te tratasen a ti. Y va para ambas partes.

 Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Como enfocar las entrevistas

Martes 2 de Febrero del 2010

Como ya he comentado en alguna otra ocasión, la selección de personal se está transformando en un espectáculo digno de ser retransmitido en alguna cadena de televisión en plan reality. 

La selección de personal, ahora mismo consiste en muchas ocasiones en interpretar el papel de la perfección, intentando descubrir quiénes mienten más, las empresas o los candidatos. Dentro de poco, cada parte va a tener que llevar preparada su particular máquina de la verdad o polígrafo. De utilizarlo, nos daríamos cuenta que en más de una ocasión, de que ambas partes interpretan una farsa que, a pesar de poder estar bien hilada, no tiene nada de realidad.

No olvidemos que no existe ni el candidato, ni la empresa perfecta. Todos estamos en constante evolución y siempre hay algo que es posible mejorar; otra cosa es que no nos apetezca o interese.

Nuestra sociedad, en vez de mejorar, empeora. Ahora mismo, cuando estamos pasando momentos complicados, en vez de ayudarnos unas partes a otras en la selección, la parte dominante intenta abusar y sacar el máximo partido posible, siendo algo reprochable.

Me llaman la atención determinados manuales de autoayuda para encontrar trabajo, elaborados por supuestos expertos que dan consejos un tanto debatibles. Como por ejemplo, asearse adecuadamente el día de la entrevista; ¿Qué pasa los días de la semana que uno no tiene entrevistas? O dormir al menos 8 horas para acudir frescos y tener éxito en la entrevista.  Aunque no deje de ser cierto que un descanso de 8 horas es favorable, me resulta hasta insultante que sean parte del elenco de consejos que le permitirán a uno conseguir trabajo. Cada persona, además, es un mundo a parte, por lo que cada organismo necesita más o menos horas de sueño en función de sus necesidades. El problema es que este tipo de consejos no son controlables por nadie a la hora de ponerles límite.

Esto quiere decir que muchos candidatos se los creen y los siguen a rajatabla, pensando que les dará el éxito. Antes de seguir algún consejo de este tipo, tenéis que usar vuestro sentido común y plantearos la pregunta siguiente: ¿De qué forma os ayudará cada consejo en la entrevistas de trabajo?

También hay quienes afirman que la preparación de la entrevista os asegura el éxito. Obviamente, soy defensor de la preparación de las entrevistas porque os ayudarán a conocer vuestra trayectoria y poderla contar sin dudar. Igualmente, os ayudará a adquirir mayor experiencia en este tipo de cosas, dándoos seguridad en vosotros mismos. Sin embargo, de nada os sirve llevar estudiadas las preguntas tipo que se suelen hacer en una entrevista de trabajo con las respuestas más adecuadas aconsejadas. Porque ¿qué es una respuesta adecuada? Desgraciadamente, no existe LA ÚNICA respuesta correcta para ninguna pregunta de entrevista de trabajo. Hay multitud de respuestas adecuadas. Debéis saber cómo plantear vuestra respuesta porque las cosas se pueden contar de muchas formas.

Hay que tener presente que los seleccionadores no son robots programados que no tienen sentimientos y que actúan todos por igual. Cada seleccionador tiene una forma de interpretar las cosas en función de su forma de ser y de la organización a la que represente que hará que valoren más unas cosas que otras. En una entrevista de trabajo, ambas partes actúan como consumidores y representan un producto que puede encajarle o no a la otra parte pero, ante todo, no debéis dejar que les pase inadvertido. A pesar de que seáis un producto novedoso, nunca les vais a gustar a todo el mundo porque cada uno de vosotros tenéis unos gustos y unas necesidades. Es cuestión de que cada parte sepáis responder adecuadamente a la siguiente pregunta ¿Cuáles son las necesidades de la otra parte? El saber responder adecuadamente a esto hará que tengáis bastante éxito porque os sabréis amoldar a cualquier tipo de interlocutor representado por la parte contraria.

Por supuesto, en las entrevistas la parte en desventaja es el candidato porque no se afronta a un intercambio de información espontánea. Los entrevistadores siempre están en su territorio, que les da una seguridad y valor de pertenencia añadido que les hace partir con ventaja. Estos estarán muy relajados al ser omniscientes. Por el contrario, los candidatos se adentran en un terreno desconocido que les hará partir con mayor ansiedad y miedo a lo que se van a encontrar.

Por lo tanto, cada entrevista de trabajo es diferente porque cada entrevistador tiene una forma de preguntar e interpretar nuestras respuestas, independientemente de los entrevistadores. Debéis de actuar de forma espontánea siendo vosotros mismos.

Para comenzar, lo mejor que podéis hacer ambas partes es ser honestas, sin maquillar vuestras versiones. Lógicamente, cada una contareis lo que más os interese y otras cosas no las mencionareis, a no ser que os pregunten sobre ellas. Todos cometemos errores, tanto las personas como las empresas y la verdadera lección es que hayamos aprendido para que no haya una próxima ocasión.

Si se opta por mentir, tarde o temprano se descubrirá que no se ha contado la verdad. Inicialmente, es más fácil pillar a los candidatos que engañan en sus trayectorias. Sin embargo, las empresas que engañan también son ilusas porque cuando el candidato seleccionado se incorpore va a ver la realidad sabiendo en qué se le ha engañado, haciendo que sus expectativas se vean truncadas y que comience con mal pie. Las palabras se las lleva el viento para quien miente, sin embargo, a la otra parte no se le olvidan porque esas palabras muchas veces fueron las que motivaron optar por el candidato o por aceptar el trabajo.

Ambas partes deben saber escuchar y responder a lo que se os pregunta de forma clara. Muchas veces, os centráis en vuestro discurso, sin prestar atención a lo que os pregunta la otra parte. Es más, cuando respondéis, aconsejo mirar a la otra parte a los ojos para mostrar que tenéis interés.

Cuando se llama a un candidato para realizar una entrevista es porque encaja a priori, por lo que la entrevista ayudará a ratificarlo. Pero no se trata de un solo candidato. Normalmente, la entrevista contará con varios, por lo que será la entrevista lo que haga decidirse por uno u otro candidato. Los entrevistadores buscan un candidato y éste, busca trabajo. Pero ese interés mutuo se debe reflejar en la entrevista. Es más, sino lo tenéis, decidlo claro para no hacer perder el tiempo a la otra parte. Cuando uno va o está de relleno se nota a la legua.

Será esencial prestar atención a lo que se os pregunta, mostrando interés. Si ya mostráis desidia en la entrevista, ¿cómo será vuestra empresa? O ¿cómo seréis como trabajador? Estos detalles dicen mucho y demuestran como sois como personas que ocupáis un puesto en una organización que igual valora ese tipo de comportamientos o como seréis en caso de que os incorporen como trabajadores a una compañía. Porque las personas os acompañan en los puestos de trabajo a todos, seáis entrevistadores o candidatos.

Hay que saber percibir los detalles importantes que os puedan hacer ganar puntos en vuestro papel. Los candidatos debéis saber ver qué busca esa empresa para ese puesto y por qué lo busca. Esto os permitirá demostrarles con argumentos que vosotros lo tenéis. Por otro lado, las empresas necesitáis saber por qué el candidato tiene interés en vuestra compañía, además de indagar sobre las razones que alejan a los potenciales candidatos. Simplemente con analizar que se cumplen los requisitos no será suficiente para forjarse una idea.

Los candidatos debéis ser vosotros mismos, contando y demostrando los valores que aportaríais en caso de ser seleccionados, contar los logros que habéis alcanzado en vuestras trayectorias profesionales, como habéis afrontado las dificultades que han aparecido, como encajáis un fracaso, etc. Y no dar tanta importancia a vuestros títulos, nombres de empresas en las que habéis trabajado, etc. que, al fin y al cabo, no dicen cómo sois o cómo trabajáis.

Los entrevistadores de personal debéis de trasmitir a los candidatos cómo es la empresa a la que puede ser que se incorporen, indicándoles valores, tipo de personas con las que trabajarán, puntos fuertes y aspectos de mejora para que los candidatos conozcan lo que hay. Los seleccionadores se centran muchas veces sólo en aspectos no vitales: ¿Cuáles son los motivos por lo que los candidatos quieren cambiar de trabajo? O ¿Por qué fueron despedidos en su anterior trabajo? Mientras tanto, dejan de prestar importancia a qué son capaces de hacer y de qué forma, cuáles son sus valores de trabajo, su forma de actuar, etc.; porque esto os puede transmitir mucha información valiosa. La cuestión es que estéis seguros de que el candidato va a encajar con las necesidades que precisáis.

A este paso el futuro de la selección va ha ser la interactuación en el puesto de trabajo entre los candidatos que parecen cumplir el perfil y las empresas para que ambas comprueben, en vivo y en directo, cómo se comportan. Las empresas podrán comprobar qué son capaces en realidad de hacer los candidatos, mientras que los candidatos podrán averiguar cómo es en realidad el puesto y la empresa.

Para no llegar a estos extremos, se deben recuperar los valores de la honestidad, la profesionalidad, el saber estar, el trabajo en equipo, la ayuda al prójimo sin esperar nada a cambio, etc. Dejando a un lado la mentira, la falsedad, el egoísmo, el egocentrismo, el ponernos la zancadilla. Debemos aceptarnos unos a otros como somos ¿qué nos lo impide?

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Lanzamiento Buscojobs Brasil

Martes 2 de Febrero del 2010

Estimados usuarios, con gran alegría os informamos que ya está activo el portal buscojobs Brasil. Os invitamos a conocerlo y esperamos que sea de vuestro agrado y utilidad.

Somos más que un “nuevo portal de empleo”. Llegamos para ser “tu portal de empleo”.

Aquí encontrarás ofertas de empleo, candidatos, blogs, noticias, informaciones relacionadas con el mercado laboral y otros tantos acontecimientos nuevos que iremos añadiendo en los próximos meses.

Nuestro objetivo es proporcionar información de calidad a todos los que tratan con el mercado laboral, sea un candidato, un empresario o incluso un profesional de recursos humanos.
Todo para hacer tu vida más simple y más eficiente.

Para nosotros poder ofrecer el mejor servicio no basta con contar solamente con nuestra experiencia, necesitamos contar con nuestros usuarios. Participa y ayúdanos a crear el valor que necesitas para alcanzar tus objetivos.

Atentamente,

El equipo de buscojobs.

¡PAGA, PAGA! QUE ENCONTRARÁS TRABAJO.

Lunes 1 de Febrero del 2010

Suculento titular, ¿verdad? Una vez más, leyendo un magnifico post de Yoriento, titulado ¿Cuánto pagarías por encontrar trabajo? (http://yoriento.com/2009/09/%c2%bfcuanto-pagarias-por-encontrar-trabajo-607.html/#more-4892) se generó un interesante debate en el que me surgieron unas cuantas reflexiones en alto que quería compartir con todos vosotros.

Para empezar, me gustaría comentar que los portales de empleo están notando, cada vez más, como las empresas prescinden de usar sus servicios porque en la actualidad, en la red, a través de diversas herramientas, incluso gratuitas, pueden encontrar candidatos en cuestión de horas de los perfiles que estén buscando con mucho talento y proyección. A veces, el elevado coste de los packs de los portales de empleo para las organizaciones no compensa con los resultados obtenidos.

Ahora, algunos portales, como Infojobs, da la posibilidad de dar mayor visibilidad a vuestro currículo mediante el pago de una cuota. Esto facilitará que las empresas os puedan encontrar más fácilmente porque aparezcáis como candidatos destacados en el portal. Sin embargo, aquí me surge una contradicción porque lo que debe importar es la calidad del perfil del candidato pero en este portal, se prima al que paga, tenga o no un buen perfil que le permitirá destacar por encima de los otros.

Con esto no estoy diciendo que no paguéis en este tipo de portales esa módica cantidad sino que, antes de pagar, os aseguréis de que realmente es efectivo y con qué finalidad decidís contratarlo.  Es cuestión de probarlo y, sino cumple vuestras expectativas, daros de baja. Mi recomendación, antes de proceder al pago, sería conveniente solicitar la posibilidad de conocerlo, probarlo y que os expliquen sus ventajas reales.  Hay que pagar por cosas que tienen posibilidades reales de ayudaros a encontrar trabajo.

Además, no olvidemos que la búsqueda de empleo supone costes por “todos” los lados, que no les damos a veces importancia pero todo cuenta (transporte para desplazaros a las entrevistas o a dejar vuestra candidatura, fotocopias de títulos, meritos, perfil profesional, etc.; acceso a Internet y muchas otras cosas).

Realmente ¿es necesario que los candidatos tengan que pagar por encontrar trabajo? ¿O quizás sea que el motor de búsqueda no puede gestionar las búsquedas de una forma efectiva? ¿Tenemos que pagar porque el software no haya mejorado?

Ahora también están muy de moda las empresas de recolocación que hacen un programa, supuestamente particularizado para cada candidato que quiera que le ayuden a recolocarse, obviamente, pagando por ello. Antes de contratar este tipo de servicios, pensad que os revisaran el currículo, vuestra carta de presentación, verán qué opciones profesionales barajáis, ámbito geográfico de búsqueda y, a partir de ahí, se pondrán a buscaros ofertas.  ¿Esto no lo podéis hacer vosotros? Estas empresas van a encontraros las mismas ofertas que aparecen en los buscadores de empleo que podéis consultar gratuitamente. Lo único que les puede diferenciar es los contactos que tengan en el mundo empresarial con las personas que buscan esos perfiles que os permitirá ir con más garantías a las entrevistas.  Así que, antes de pagar, debéis pactar objetivos porque no os debe valer que “lo intenten”. Simplemente, “intentarlo” lo podéis hacer vosotros. Debéis pagar por resultados.

Caso similar es el de los cursos de formación, másteres, postgrados, etc.; que ahora están muy de moda y todos os prometen muchas cosas. Antes de pagar, estaría bien que miraseis la reputación del centro, el temario, la metodología docente, el profesorado y alguna cosa más. Sin embargo, os soléis olvidar de preguntar y que os justifiquen, de forma objetiva, cuantas personas que han realizado ese programa formativo previamente están colocados en la actualidad porque eso os dará una idea de las posibilidades reales. Debéis formaros en aquello que os guste sin olvidar las salidas profesionales que tenga en la actualidad en la demanda del mercado de trabajo. Y también hay que tener presente, que un master, no garantiza el puesto de trabajo al final del mismo.

Los portales de empleo, en vez de cobrar por dar más visibilidad a vuestros perfiles, deberían gestionar más sus bases de datos de candidatos, adaptándose a las necesidades de cada usuario, sin que os sintáis como uno más. Tienen que convertirse en gestores activos de empleo entre los que buscan trabajo y los que necesitan personal para sus organizaciones. También deberían hacer un servicio especializado que ayude realmente a ambas partes. No estoy diciendo que no hagan su labor porque hasta ahora lo han realizado, sin embargo, en la actualidad se necesita mayor interactividad para que sean útiles.

Personalmente, soy de la opinión de que no se debe de pagar por este tipo de servicios porque, como se plateaba en el artículo de Alfonso Alcántara (Yoriento) ¿qué pasaría si todo el mundo pagase por estos servicios? La respuesta es clara. Perderían efectividad, si es que realmente la tienen. Por ello, antes de nada, se tendrían que conocer casos reales que hayan conllevado, al usar esos servicios, una ventaja en la búsqueda de trabajo y, mejor aun, que estén colocados.

Si vuestro perfil es bueno y le sabéis sacar partido, tarde o temprano, llegareis a vuestro objetivo. Aunque quizás debéis poneros a liderar vuestra “marca personal” siendo los que pongáis vuestro producto encima de la mesa de los que deciden. Porque en los portales de empleo, aunque uno sea una “piedra preciosa”, es tan complicado encontraros como encontrar una aguja en un pajar. Porque los buscadores disgregan por palabras claves y al fin y al cabo son máquinas que también fallan.

Debéis de centraros en lo que sabéis hacer, demostrarlo y mostrarlo a  los demás para que lo vean y os tengan en cuenta por lo que ofrecéis realmente y no por lo que aparece en un trozo de papel bien presentado. Los perfiles profesionales buenos son aquellos que andan por si solos y que se mueven activamente de la forma que sea.

¿A que esperáis?

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Partes inadecuadas de un currículum - parte II

Martes 26 de Enero del 2010

Hoy quiero continuar con la parte dedicada a los estudios académicos y a la formación no reglada que es un parte que no debe faltar en un currículum y que, aunque parezca imposible, se presenta de múltiples formas y no todas adecuadas.

Voy a usar un ejemplo real muy extremo que yo me he encontrado en más de una ocasión y que nos servirá para abordar todos los aspectos.

Del 59 al 64: primarios
Del 64 al 65: primarios  (1er. y 2ª trimestre)
Colegio Bulevar González  - Lérida

Del 64 al 65: primarios  (3er. trimestre) - ingreso
Del 65 al 66: primarios - ingreso
Del 66 al 67: elementales - 1º de bachiller
Del 67 al 68: elementales - 2º de bachiller
Del 68 al 69: elementales - 3º de bachiller
Del 69 al 70: elementales - 3º de bachiller
Colegio salesianos san juan león – Huesca

Del 70 al 71: 1º de oficialía rama eléctrica
Del 71 al 72: 2º de oficialía rama eléctrica
Universidad laboral Sevilla (f. p. 1er. grado).

Del 72 al 73: elementales - 4º de bachiller  (nocturno)
Colegio academia Valero – Pamplona

Estaréis conmigo que esta presentación es caótica. Destacaría, por un lado, la falta de mayúsculas en nombres propios. Denota poco cuidado en la presentación.

Además, me gustaría aclarar que se debería incluir la formación reglada más alta que se tenga y no hace falta mencionar más. Es decir, si uno tiene una licenciatura, con mencionarla será suficiente, sin ser necesario especificar los estudios de primaria y secundaria y así sucesivamente.

De nada sirve incluir estudios que se comenzaron pero que no se han finalizado y que, por lo tanto, no os han permitido obtener ninguna titulación oficial porque genera dudas y no aporta nada de valor. Cuando os pregunten sobre los estudios en la entrevista podréis explicar porque comenzasteis estudios y no los acabasteis. No obstante, si en el momento de la entrevista os encontráis cursando una formación reglada, sí que aconsejo mencionarla, especificando que se estudia en la actualidad.

No hay que detallar año por año lo que se hizo. Simplemente hay que detallar el año de obtención y el título obtenido, por ejemplo, Diplomatura en Enfermería o Grado Superior de Formación Profesional en Informática.

Para mí, el orden adecuado y los datos que deben aparecer son: el título obtenido, el centro donde se cursó y la fecha de obtención.
Ejemplo: Licenciado en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza Junio 2000

Muchas personas se preguntan si es necesario indicar la fecha de comienzo de los estudios; personalmente soy de la opinión de que es recomendable sobre todo en aquellas personas que no aportan experiencia profesional debido a que los entrevistadores van a prestar más atención a su formación. Cuando ya se aporta experiencia profesional los estudios tienen importancia pero no tanta.

Hay quienes no les gusta mencionar que les ha costado más tiempo terminar la carrera. No tiene por qué generar problema alguno si todo está bien explicado. Si uno ha sido un vividor, tendrá que dar más explicaciones, pero siempre hay razones, como tener que trabajar a tiempo parcial, cuidar de enfermos, enfermedades propias, que han supuesto no poder dedicarle tiempo al estudio, que con una explicación, queda solventada la duda.

Lo que sí que no recomiendo es utilizar abreviaturas en los estudios cursados, sobre todo si hicieron hace tiempo. Siempre será preferible utilizar el formato completo, ya que las personas que analizan vuestro curriculum no tienen porque saber qué significan.

Cuando nos adentramos en el campo de la formación complementaria, otro error consiste en hacer un listado exhaustivo de todos los estudios que han realizado, independientemente de que tengan o no relación con el puesto de trabajo al que optan. Para mí, es un gravísimo error, pues por un lado indica que están utilizando un CV estándar y por otro lado, demuestran que han intentado formarse en muchos campos pero profundizado en ninguno. Personalmente, sólo mencionaría aquellos que tengan que ver y que ayuden a ganar puntos a vuestra candidatura.

Imaginemos para un puesto de contable, la candidata María González señala los siguientes cursos:

• Gestión por competencias, plan general contable, contaplus,
• Dirección de Equipos, Imagen personal y maquillaje,
• Contratos, nóminas y seguros sociales y monitora escolar

¿Creéis que es necesario  ponerlos todos necesarios? Obviamente, la respuesta es un claro no. ¿Qué más le da al entrevistador que tengas un curso de imagen personal y otro de monitora escolar? Es información que sobra y que aquí carece de interés.

Pero veamos otro ejemplo inadecuado.

Curso técnicas de ventas:
Profesor David Román  (romero & asociados) - Huesca.

Curso técnicas de negociación:
Profesor Ana Biru  Madrid. Hotel expohotel (valencia).

En primer lugar, Ana Biru ¿se llamaba Madrid de segundo apellido? ¿Se trataba de Valencia la menor, hete aquí la minúscula? ¿El Expohotel no era buen hotel y lo ponemos en minúscula? Quizás no tenía ni una estrella y por eso no se le concede mayúscula… Bromas a parte, este tipo de presentación deja mucho que desear. Las faltas de ortografía dejan a un candidato en mal lugar, básicamente, porque da una imagen de dejadez.

Tampoco es necesario incluir el nombre del profesor o formador que impartió el curso. Los entrevistadores no tienen listados con los formadores adecuados y los que no. No tiene importancia.

Vuelvo a decir que lo importante debería ser el título del curso realizado, el centro donde se efectuó, el número de horas y el año de realización.

Ejemplo:

Gestión de Compras – Federación de Empresarios de Huesca - (90 h) 2009

En España, el número de horas que tienen los cursos es importante por poder hacerse el entrevistador una idea de cuánto se profundizo en esa materia; esto no demuestra que se sepa mucho sobre ella. No es lo mismo un curso de 30 horas que de 300.

Lógicamente, todo este tipo de consejos son recomendaciones que luego vosotros deberéis analizar si son adecuadas o no para vosotros.

Seguiré en próximos post con la experiencia profesional.

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

Partes inadecuadas de un currículum - parte I

Martes 26 de Enero del 2010

En la actualidad hay multitud de cursos y tutoriales sobre cuales son las pautas adecuadas para elaborar un currículum de forma adecuada para obtener la ansiada entrevista de trabajo, sin embargo, ningún de ellos dicen siempre verdades absolutas y algunos de ellos son excesivamente teóricos mientras otros dicen tonterías soberbias.

Desde este blog, me he propuesto abordar de una forma practica las diversas partes del mismos en unos cuantos post.

Mi primer consejo es que todo dato de un currículum no debería ir en mayúsculas porque dificulta la lectura. En el mundo actual de la comunicación por Internet, chata por ejemplo, siempre se dice que es una forma de “gritar”. Podemos comprobarlo por nosotros mismo. Veamos la diferencia con los datos personales en ambos estilos:

DATOS PERSONALES:

NOMBRE:        MARIA GARCES GARCIA
DIRECCIÓN:   C/PETARDAZO, 12 16º E
POBLACIÓN: VALENCIA
PROVINCIA:   VALENCIA
CODIGO POSTAL:     52197
FECHA DE NACIMIENTO:      10/10/1990
TELÉFONO:    978 976 975 (CASA DE MI MADRE)
D. N. I.:            22. 222.222-B
CARNET DE CONDUCIR: B1
CORREO ELECTRÓNICO: LAPAKILADELQUINTO@HOTMAIL.COM
 

DATOS PERSONALES:

Nombre:                           María Garcés García
Dirección:                         C/Petardazo, 12 16º E
Población:                        Valencia
Provincia:                         Valencia
Código postal:                  50197
Fecha de nacimiento:      10/10/1990
Teléfono:                          978 976 975
DNI:                                   22. 222.222-B
Carné de conducir:            B1
Email:                                maria.garces@hotmail.com

Desde vuestro punto de vista, se fueseis entrevistadores y seleccionadores de personal que el leer perfiles profesionales es algo habitual ¿en que formato os resulta más fácil la lectura?
Creo que la respuesta está clara o al menos para mí aunque admito matizaciones de todo tipo.

Vemos que el segundo formato es más agradable, además de más ordenado, utilizando el tabulador e incluyendo los datos en un mismo eje. El uso de mayúsculas, personalmente lo dejaría exclusivamente para siglas y el título de cada sección. Evitaría el subrayado, pues es una forma de destacar propia de las máquinas de mecanografía que actualmente se puede sustituir por negrita.

Tampoco habría que olvidar el uso de tildes sobre aquellas palabras que normalmente las llevan. Se ha de ser consistente. Si ponemos tilde sobre mayúsculas en Dirección, deberíamos ponerla también en María Garcés García.

Sin haber analizado el contenido del currículum, hemos podido “leer” que el candidato se presenta como agresivo, desordenado y descuidado.

Ahora haré cuatro matizaciones respecto a los datos personales de este currículo que se pueden parecer a muchos de los que he visto a través de mi trayectoria profesional. Nada de poner abreviaturas que den lugar a dudas respecto a vuestro nombre u otros datos.

Respecto a los teléfonos de contacto debéis de poner aquellos en los que se os pueda localizar directamente porque hacer lo contrario da mala impresión respecto a vuestro interés. No recomiendo poner el móvil de la pareja, de la madre, de un amigo, etc. Aun recuerdo en mis comienzos como entrevistador que me tocó llamar a una candidata y al marcar el teléfono de contacto que tenía me respondió un chico que resultaba ser su novio y nada más preguntar por ella me respondió de mala manera quien le llamaba, como si de un ligue se hubiera tratado. Este tipo de situaciones se deben evitar.

Hoy en día, el terreno profesional se confunde con el privado. Nos encontramos en el día a día con direcciones de email curiosas, graciosas, que para los amigos valen. En este caso, si simplemente nos ponemos a analizar, el mensaje que nos da su email personal es el de “una poligonera” utilizando la terminología de la calle actual.

Pero la búsqueda de trabajo no he de tratarse en el mismo plano. La imagen es lo fundamental, por lo que recomiendo utilizar una dirección más formal. A veces, la que queremos está ya ocupada y tenemos que seguir buscando. Algo parecido a mariagarcesgarcia@hotmail.com, garciagarcesmaria@hotmail.com, maria.garces@hotmail.com … como veis, hay múltiples opciones, sólo es cuestión de tener paciencia y probar hasta encontrar la que necesitéis.

Hay diferencias de opinión en lo que respecta a qué datos personales se deberían incluir. Por ejemplo el número de DNI yo considero que no es necesario, sin embargo tanto la fecha de nacimiento, como si se posee permiso de conducir y coche propio recomiendo ponerlo. Hay muchas personas que no ponen la fecha de nacimiento para ocultar su edad para evitar ser discriminados y conseguir, así, la entrevista. Y llegar a la entrevista, puede que lleguen, pero si inicialmente es un factor “discriminatorio”, en persona, lo seguirá siendo.

Siempre he defendido que la empresa que os quiera lo tiene que hacer por lo que sois en realidad y no por un holograma irreal de vosotros.

Los datos de contacto son imprescindibles. Si no los dais, no os podrán contactar y si pensáis que los entrevistadores van a contratar un investigador para contactaros, lo lleváis claro y de momento no tienen poderes especiales propios de teleserie americana de ficción.

El próximo día continuare abordando la parte correspondiente a los datos académicos.

Autor: Juan Martínez de Salinas Murillo
www.elblogderrhh.com

DESDE LA SERENIDAD DE ESTAR BAJO EL AGUA

Domingo 6 de Septiembre del 2009

 

Un buen amigo mío, de esos que con las cosas que compartes pasan a ser Hermanos, y amante de los deportes de riesgo siempre dice que no hay deporte de riesgo, sino que uno mismo hace arriesgado cualquier deporte según cómo lo practique. Con esta reflexión haciendo eco en mi cabeza decidí hacer un curso de aguas bravas en Kayak hace unos siete años, que consiste básicamente en descender un río con buen caudal, rocas, sifones, cascadas, etc. subido en un trozo de plástico a modo de bote hermético para garantizar su estanqueidad y no hundirse, y disfrutar de todo ello cual paseo por la rivera.

 

Según pasaban los días, y el cansancio aumentaba tras las cinco horas diarias de descensos, entradas y salidas de corriente; vuelcos y recuperaciones; intentos de esquimotaje; etc. una idea se hacía más fuerte: disfrutas aquello que dominas. Días más tarde, sumado a ese halo que uno mismo se pone de súper aventurero (me río ahora), uno se cree capaz de cualquier cosa.

 

A dos días de acabar el curso, el monitor decide que un amigo y yo podemos descender el río desde su punto más alto, y donde la corriente es más fuerte. Llenos de orgullo, recogimos el ofrecimiento y allí que nos fuimos. Nos subimos en nuestros kayaks y eufóricos comenzó un descenso digno de representar lo que no debe hacerse si quieres mantenerte con vida: precipitación en las entradas y salidas de corriente; agarrarse a ramas para no ir hacia donde te lleva el agua; inclinar el bote al lado contrario del sentido del agua… Hasta que tanto sumatorio me empujó bajo el agua: volqué.

 

En décimas de segundo, el cerebro se pone a funcionar a velocidades jamás conocidas. Lo peor que podía pasar era que perdiese la vida, y desde esta contradictoria serenidad, comencé a construir la escapada. Intenté esquimotar, pero la inexperiencia y precipitación en la maniobra me restó fuerzas y no conseguí nada excepto perder oxígeno. Busqué entonces la tira de neopreno de mi cubrebañeras (la tela que se pone en el agujero del kayak por donde te sientas) y tiré con fuerza. Saqué la rodilla derecha, luego la izquierda y conseguí salir a la superficie. Tercera acción rápida, posición de seguridad (pies adelante y en superficie, piernas flexionadas, y brazos recogidos). El ruido era atronador y las olas no me dejaban ver a mi amigo ni al monitor, sólo escuchaba el silbato indicando no sabía el qué. Dirigí mi rumbo hacia la orilla, donde me rescató el monitor sin mayores complicaciones. Los únicos que siguieron río abajo fueron mi pala y mi kayak.

 

El error fue claro: la euforia. Lo que me lleva a compartir con vosotros que hagáis lo que hagáis, decidáis lo que decidáis, lo hagáis siempre desde la tranquilidad que da estar bajo el agua.

 

Nicolás Martín

Septiembre 2009